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Սեպտեմբեր 23, 2018
Mundo, Artículos, Últimas noticias
21.06.2018 | 18:44

¿Azerbaiyán ante un cuenco roto?

La prensa azerbaiyana cubre cuidadosamente la derrota diplomática turca en Eskişehir el 12 de junio pasado. El punto es que, a pesar de la invitación formal hecha por Turquía y Azerbaiyán, no asistieron los Presidentes Giorgi Margvelashvili, de Georgia y Gurbanguly Berdimuhamedow, de Turkmenistán a la ceremonia de apertura del gasoducto TANAP.

 

En el caso de Georgia, hallaron una "justificación" formal; por esos días tenía lugar una crisis política en el país con la salida del poder del Primer Ministro Kvirikashvili, y el Presidente Margvelashvili no estaba en condiciones de hacer una visita al extranjero.

 

Reiteremos, que esta es una explicación excepcionalmente formal, puramente diplomática. En la práctica, el presidente georgiano podría haber viajado a Turquía por varias horas y asistir a la ceremonia oficial. Y si Margvelashvili no lo consideró oportuno, entonces existen de todas formas algunos problemas en las relaciones georgianas con Azerbaiyán y Turquía.

 

  Esto también se evidencia en las frecuentes publicaciones en los medios de comunicación de Azerbaiyán, en los que a Georgia se le endilga la decisión de haberse "desviado de la cooperación estratégica" con Azerbaiyán.

 

En cuanto a la ausencia del presidente de Turkmenistán, se hace una importante conjetura: Berdimuhamedow ha evitado participar de la ceremonia, porque teme la perspectiva de verse involucrado en el proyecto de gas anti-ruso de Turquía y Azerbaiyán. Esta opinión se ve reforzada por los informes de que Aliyev y Berdimuhamedow tendrán "negociaciones decisivas", como dijo uno de los analistas azeríes, citando a un funcionario no identificado de la delegación de la UE en países del Asia Central. El problema es que la Unión Europea no deposita sus esperanzas en el gas azerbaiyano solamente.

 

Los expertos de la UE utilizan la caracterización "Gas Caspiano", refiriéndose obviamente a la posibilidad de que Turkmenistán se una al proyecto denominado "Corredor de Gas del Sur" iniciada por Azerbaiyán,  lo que implica la construcción del gasoducto Turkmenbashi-Sangachal bajo el lecho del Mar Caspio. Pero esto es solo la visión de los expertos europeos.

 

   De hecho, la tubería requiere el consentimiento definitivo de todos los países con estatus litoraleño del Mar Caspio: Rusia, Kazajistán, Turkmenistán, Azerbaiyán e Irán. Las negociaciones sobre este tema comenzaron con posterioridad al colapso de la entonces URSS, y a lo largo de casi treinta años no han dado ningún resultado. Además, Turkmenistán exporta 30 mil millones de m3 anuales de gas natural a China; está en construcción el gasoducto Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India; y las reservas gasíferas de Turkmenistán pueden no ser suficientes para unirse al "Corredor de Gas Meridional”.

 

El problema, por supuesto, también tiene un componente político. Obviamente, Turkmenistán no querría complicar las relaciones con Rusia sólo porque el proyecto azerbaiyano de exportación de gas a los países de la UE podría hacerse realidad. En un contexto tan complicado, Azerbaiyán tiene la intención de iniciar negociaciones con Turkmenistán.

 

Además, acerca del probable encuentro Berdimuhamedow-Aliev sólo se habla del lado azerbaiyano; ninguna fuente turkmena difundió información alguna sobre tal posibilidad. No se descarta que Berdymuhamedow no acepte la propuesta. Y si esa reunión se lleva a cabo, como predicen los expertos rusos, la probabilidad de éxito es muy baja. Turkmenistán se ha decidido por sus mercados transportadores de energía hacia el este.

 

En este sentido, los analistas también señalan que Turkmenistán es un país extremadamente cerrado, cuyo líder no considera prioritario el desarrollo de las relaciones con la UE, evitando así la ampliación de la influencia europea en su país. Sintéticamente, se puede concluir que el proyecto azerbaiyano "Corredor de Gas Meridional” tiene pocas posibilidades de ser implementado.

 

Los 16 mil millones de m3/año de gas que puede exportar Azerbaiyán, no pueden cambiar la coyuntura en el mercado energético europeo.

Esto significa que la figuración que se hace Azerbaiyán de los logros geopolíticos que podría obtener por su participación en la provisión de gas a Europa y además, de poder solucionar el problema de Nagorno-Karabagh. a su manera, en gran medida son irrealizables.

 

Autor: Vahram Atanesyan

(Trad. Alejandro D.Dorumian)



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