El reciclaje de los criminales “Jóvenes Turcos”

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Su rol en la creación de la Turquía moderna

Se trata del estudio de la filiación entre unionistas, responsables del Genocidio Armenio, y kemalistas, promotores de la Turquía republicana, lo que tratamos de profundizar en estas líneas. El método utilizado, se inspira en las técnicas micro-históricas, desarrollando su trabajo acerca de la generación de los turcos que nacieron en 1880 y murieron a más tardar en la década de 1980, y que fueron responsables del Genocidio,  La pregunta para cada individuo es la siguiente: ¿qué responsabilidades asumió durante el Genocidio Armenio en 1915, y qué responsabilidades luego, durante el período de la actual república turca?

La República de Turquía, fundada por Mustafá Kemal en 1923, se presenta como un Estado nuevo, sin lazo alguno con el Imperio Otomano, sobre las ruinas del cual fue fundada. Este artificio permite a sus dirigentes no asumir la herencia legada por sus predecesores.

El Genocidio Armenio constituye, en esta herencia, el elemento central que no podría ser presentado por parte de los turcos de otra forma que no fuese la de la negación. Los pedidos de las víctimas de un reconocimiento oficial de este genocidio, mínimamente como reparación moral, se ven continuamente rechazadas por los gobiernos turcos. Además, el Estado ha organizado desde los años 1980 -y aún continúa haciéndolo- una negación oficial.

Por decreto gubernamental del 25 de mayo de 2001, se ha decidido la creación del “Consejo para la coordinación por la lucha contra las aseveraciones del genocidio”, oficializando de esta manera, la negación de lo ocurrido en 1915.

Una circular del Ministerio turco de Educación Nacional con fecha del 14 de abril de 2003, pide a los directores de los establecimientos escolares, preparar exámenes en los cuales los estudiantes deben escribir ensayos negando la exterminación de armenios, asirios, caldeos, y griegos del Ponto a principios del siglo XX.

¿Por qué tantos años después, la reacción del poder turco es tan activa? ¿Por qué tratan de negar el crimen -si realmente no existiera ningún lazo entre el Imperio Otomano y la República de Turquía…?

Interrogándose profundamente sobre la razón de este tema, -el “tabú armenio”-, el investigador y sociólogo turco Taner Akcam, puso en evidencia el hecho que este crimen afectaba a la identidad misma de la Turquía republicana, y las condiciones de su formación. Comenzó mostrando cómo los criminales del Comité Unión y Progreso fueron reciclados por el nuevo régimen después de haber sido perdonados por sus crímenes contra los armenios.

En efecto, después de la fuga de los dirigentes unionistas en 1918, un poder liberal se estableció en Constantinopla, que llegó para instaurar cortes marciales para juzgar a los responsables del exterminio de los armenios. Este paréntesis liberal duro tan sólo dos años; luego los nacionalistas, con Kemal a la cabeza, tomaron el poder. Suspendieron el proceso judicial, y luego sus sucesores repatriaron las cenizas de los principales responsables del genocidio, y erigieron mausoleos a la memoria de su gloria eterna.

En 1943, Hitler, devuelve a Inonu, sucesor de Kemal Ataturk, las cenizas de Taleat Pashá, Ministro del Interior y Gran Visir durante la Primera Guerra Mundial, y principal organizador del genocidio. Más recientemente, los restos de Enver Pashá, el entonces Ministro de Guerra, fueron repatriadas a Turquía, provenientes desde el Asia Central, donde había alcanzado sus sueños pan-turquistas en 1922.

Por medio de fichas biográficas, se ha observado la continuidad del régimen kemalista en el régimen de los Jóvenes Turcos. Lo más sorprendente es quizás el hecho que casi todos, de 1920 a 1960, participaron en diferentes grados del Comité Unión y Progreso. Esto pudo ser ignorado por el hecho que los dos dirigentes más conocidos, -Kemal e Inonu- tuvieron un rol menor. Aún mismo, aunque Mustafa Kemal, no fue nunca un miembro de la primera plana del Comité Unión y Progreso, reconoció en 1923 que “todos fuimos sus miembros”.

Mirando más atentamente, en efecto, encontramos los mismos hombres que habían participado del trabajo de aniquilación de los armenios, en los puestos de responsabilidad o en los círculos intelectuales. Cierto, encontramos pocos unionistas que hayan ocupado cargos de relevancia en la República; los más conocidos fueron asesinados por justicieros armenios en la operación “Nemesis”, entre 1920 y 1922, y otros fueron ajusticiados por Kemal en 1926, por conspiración contra su esposa.

Sin embargo, los responsables administrativos del Imperio Otomano, en tiempos del genocidio, y los profesionales del antiguo partido Unión y Progreso, acceden al rango de ministros o diputados de la República. De esta manera, el Prefecto de Bitlis, y luego de Alepo, Mustafá Abdulalhik, cuñado de Taleat Pashá, y asesino de Mush, se vuelve Ministro de Finanzas, Ministro de Defensa, y por último, Presidente de la Gran Asamblea Nacional. Otros prefectos de provincia se vuelven diputados de la República, representando al partido único de Kemal en las mismas circunscripciones.

También podemos encontrar a un secretario de provincia, Mahmut Celal Bayar, Presidente de la República entre 1950 y 1960. Los engranajes de la maquinaria genocida, puestos en lugares específicos, tampoco se quedan atrás, léase: “Dirección en la Instalación de las Tribus y los Deportados”, “Organización Especial”, etc.

Por último, Sukru Kaya, que fue Director General de la Deportación, se transforma en secretario general del Partido Republicano del Pueblo, de Mustafá Kemal, y luego, durante diez años, en su Ministro del Interior, mientras que el Dr. Tevfik Rustu Aras, encargado de la destrucción de los cadáveres, es promovido a Miembro del Consejo Superior de Salud, y más tarde, a Ministro de Asuntos Exteriores entre los años 1925 y 1938.

Fuente: Hamid Borarslan, “Histoire de la Turquie contemporaine”

 

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