UE-Azerbaiyán. ¿Se puso el punto final?

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VAHRAM ATANESYAN

 

El 9 de julio, el presidente del Consejo de Europa, Donald Tusk, se encontraba en Bakú. Primero, tuvo lugar su reunión por separado con el presidente azerí, y las negociaciones continuaron en el formato de las delegaciones. Al finalizar las discusiones, las partes hicieron declaraciones para la prensa. Al referirse al sitio web oficial del presidente de Azerbaiyán, los medios de Bakú ofrecieron algunos detalles de las declaraciones de Tusk y Aliev. En su discurso, el presidente de Azerbaiyán destacó dos temas: las relaciones económicas entre la UE y Azerbaiyán y la solución del conflicto de Nagorno-Karabaj. Según Aliyev, el mismo le presentó al presidente del Consejo Europeo la posición de principios de Azerbaiyán en la cuestión de Karabaj: "la cuestión debe ser resuelta en el marco de la integridad territorial de Azerbaiyán, sobre la base de la conocida resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas". En su respuesta, Tusk manifestó que el conflicto de Nagorno-Karabaj no tiene solución militar y que la UE apoya los esfuerzos del Grupo de Minsk de la OSCE, en aras de los esfuerzos para resolver el conflicto sobre la base de los principios del Acta Final de Helsinki.

 

Si ponemos las declaraciones del presidente del Consejo Europeo y las del presidente Ilham Aliyev una junto a la otra, se evidencia que el tema de la solución del conflicto por Nagorno-Karabagh fue central en las conversaciones Tusk-Aliyev y que las partes no habían arribado a una declaración común general. Aliyev intentó de convencer a Tusk que en el acuerdo sobre la cooperación entre la UE y Azerbaiyán se debe poner un especial énfasis en el respeto de la integridad territorial de Azerbaiyán, mientras que el presidente del Consejo Europeo le replicó que la UE no puede incorporar una disposición predeterminada para el estatus legal de Nagorno-Karabaj en el acuerdo de cooperación con Azerbaiyán; en esa cuestión la UE apoya plenamente los esfuerzos de los copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE.

Por lo tanto, se puede afirmar que se ha puesto punto final a los principios en las negociaciones entre la UE y Azerbaiyán. El presidente del Consejo de Europa dejó en claro diplomáticamente que Bruselas no incluirá una tesis sobre la integridad territorial de Azerbaiyán en el futuro acuerdo. Esto significa que Azerbaiyán pierde completamente su interés en ese documento. La propaganda azerbaiyana, por supuesto, especula sobre la declaración del Consejo sobre la soberanía y la integridad territorial de Azerbaiyán, pero eso es sólo un tributo diplomático de acuerdo a la necesidad del momento. El mensaje principal de Tusk fue que la UE no predetermina el estatuto de Nagorno Karabaj, dado que de la cuestión se están ocupando los copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE, quienes están tratando de impulsar la solución del conflicto sobre la base de los principios del Acta Final de Helsinki. No es casual que el presidente Ilham Aliyev, en su discurso, no hacía referencia a ese documento, sino a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, en las que la visión del conflicto de Nagorno-Karabaj presentada a las partes no se encuentra reflejada, mientras la ONU reservó el mandato para la solución del conflicto a los copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE.

 

Hubo otro énfasis importante en el discurso del presidente del Consejo de Europa. Afirmó que las relaciones entre la UE y Azerbaiyán pueden ser efectivas si se garantiza la libertad de las comunidades. En forma evidente, consideraba que la Unión Europea espera reformas democráticas de Azerbaiyán y la liberalización del Estado y la vida pública. Esta es la peor precondición para Azerbaiyán, debido a que Bakú siempre ha pretextado que no puede hacer reformas, dado que el conflicto de Nagorno-Karabaj no está resuelto, y que en el país "hay más de un millón de refugiados cuyos derechos fueron violados, y la comunidad internacional debe trabajar para restituirlos; ello significa la retirada de las fuerzas armadas armenias de los territorios ocupados en orden de darles a los refugiados la posibilidad de que regresen a sus anteriores lugares de residencia”.

 

El presidente del Consejo de Europa dio a entender que la no solución del conflicto de NK no es fundamento para que en Azerbaiyán se violen los derechos para la libertad de expresión, reunión y de llevar adelante actividades políticas.

De esta manera, se puede afirmar que las conversaciones Aliev-Tusk han pasado por una atmósfera extremadamente ríspida, no pudiendo arribar a ningún acuerdo de principios. Esta es quizás la razón por la cual la comunidad de expertos de Azerbaiyán no dio muestras de ninguna señal de inspiración. Aparentemente, las negociaciones sobre el acuerdo de cooperación UE-Azerbaiyán quedarán pendientes durante un largo período. A Azerbaiyán acá no lo ayudarán ni sus reservas de gas natural, ni tampoco sus posibilidades de comunicación. La Unión Europea sabe bien que Azerbaiyán está obligada a comercializar sus transportistas de energía y proporcionar infraestructura de transporte y logística, y no se entrega tan fríamente a ninguna tentación política.

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